A paper world

Origami is the origin of the work of these artists. They transform this material using its ductility and beauty.

VICTORIA AROCA

MARCH 10, 2012

Felix Lozal. Luxury recycling

SMOD

Violise Lunn. Flying Sculptures

Graduada en Moda y Diseño Industrial por la Danish School of Design, compagina sus colecciones de novia con su trabajo experimental con papel. Los coleccionistas privados se rifan su trabajo. Su fascinación por este material comenzó en 1999, cuando la invitaron a participar en una exposición en Marienlyst, Dinamarca. En la muestra, que se presentó en un castillo del siglo XVI, tuvo que dar su visión en papel del vestuario de la reina viuda Juliane Marie, mientras otros artistas se ocupaban del dormitorio, el comedor, la sala de música… «No he parado de experimentar desde entonces. El papel me da libertad total para crear. Planteo las piezas como obras de arte». La piel o la cerámica son otros materiales con los que ha trabajado. «Me divierte la moda, pero me siento cómoda con la artesanía y busco la perfección a través de la materia». Su inspiración llega de la delicadeza de la porcelana y la ligereza del papel. Su último proyecto es una serie de cuencos y vasos para Royal Copenhagen.

Katsuyo Kamo. Beyond an ornament

Dos décadas como creador de tocados sobrecogedores han hecho del trabajo de este estilista japonés el compañero inseparable de las colecciones de Lagerfeld y Kawakubo. En el desfile de alta costura de Chanel primavera-verano 2009 algo llamó poderosamente la atención más allá de la huella del káiser: los tocados en papel de las modelos. Construcciones expresivas de una contundente sutileza, tiaras y altísimas torres de mil flores blancas, incluida la camelia. El estilista y sombrerero Katsuyo Kamo, su autor, ponía en pie a la primera fila. Colaborador habitual de Jun Takahashi, Martin Margiela y Junya Watanabe, Katsuyo cuenta que aspiraba a ser diseñador de moda cuando «un amigo me mostró las posibilidades de crear en peluquería y maquillaje». Ahora trabaja con elementos y formas con una calidad artística extraordinaria. La seda, las plumas, el látex, los espejos o el papel los entremezcla sin límites. Desde su casa-taller de Tokio, crea con la meticulosidad del artesano, rodeado de sus colecciones de insectos, cerámicas o telas.

Ana Hagopian. Exquisite povera

Licenciada en Bellas Artes y Diseño de Interiores, sus joyas de papel, fruto del azar y la intuición, son deseadas por medio mundo. Ahora trabaja en su próxima exposición en Hagen, Alemania, y en el Sotheby’s Institute of Art. En su estudio se acumulan peticiones de proyectos que requieren un tiempo que ahora no tiene. «La producción me tiene demasiado ocupada», asegura. Desde que llegó a España en 1982, procedente de Buenos Aires, su obra no ha dejado de enriquecerse debido a ese «antimétodo infalible», como ella denomina a su proceloso trabajo. En su obra hay una clara inspiración en las texturas y formas orgánicas de la naturaleza y una raíz profunda en la filosofía del arte povera –que valora pensamiento e individuo–. Desde que lo descubrió, su fascinación por el papel se ha acrecentado día a día. Indonesia fue su primer contacto con el color, que domina «a ojo, con un punto totalmente espontáneo». El trabajo manual, otra de sus obsesiones, la devuelve a sus orígenes, a esa infancia en el campo, rodeada de ramas y semillas que juntaba y pegaba. Se reconoce admiradora de Miyake y Comme des Garçons, y la moda es su medio natural.

Wanda. Dreams of cut and paste

La afición por el origami fue el principio de la amistad entre Inti y Daniel. Tras un primer encargo de arquitectura efímera en papel, llegó otro… Hoy, junto a Iris, realizan objetos, espacios y sensaciones con ese elemento único. Arquitecto, diseñador y artista plástica, Daniel Mancini, Inti Velez e Iris Joval forman este estudio creativo en torno al papel. «Su nobleza, su pureza y su elegancia nos seduce», reconocen. La experimentación es el cien por cien de su trabajo. «Enfrentarlo a enemigos naturales como el agua o el fuego es siempre un gran reto. Es ahí donde nos rompemos la cabeza». Especialistas en montajes espaciales, su relación con la moda ha tenido, hasta ahora, un papel complementario, pero su amistad con la modelo Laura Ponte los animó a crear un vestido para ella. «El proyecto nació de una escenografía para la que ideamos un árbol. Albergaba a un extraño pájaro de cola tan larga que envolvía a Laura y la dotaba de un vestido de características extraordinarias».

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